viernes, 28 de agosto de 2009

The Draytones @ avanttMag

Cuando me conecté por primera vez con los Draytones, el diálogo surgió casi inconscientemente en inglés. Claro, olvidaba que, al otro lado del atlántico era un argentino quien respondía mis preguntas. Pero en rigor de verdad, no se distingue fácilmente un componente no-británico dentro del grupo. Más aun, cuesta definir cuál de los cuatro es.

Cuenta el líder de The Draytones: “No es complicado mantener mi castellano en buena forma, en absoluto. Sólo que a veces me olvido algunas palabras y cómo deletrearlas. Me pasa fastidiosamente que me vienen a la mente primero en inglés cuando hablo en castellano, y viceversa. En resumen, hablo fatal en ambos idiomas!”.

Fanático de los Kinks, Gabriel Bocazzi (AKA Gab) se radicó en Londres en el año 2001 y, luego de un intento para ingresar a la Royal Academy of Music que no fue más un paso por otra agrupación llamada The Skylines, éste criollo enamorado del merseybeat y el mod buscó plasmar aquella fascinación en un proyecto propio, y vaya que lo logró: junto a Luke Richardson (ex Skylines) en batería y voz, Chris Le Good en bajo, voz y armónica, y Alex Gazetas en teclados, hoy capitanea una de las bandas favoritas de la escena emergente londinense.

Su origen le valió el simpático mote de “Argie”, bajo la mira de NME y su manía etiquetadora; la misma manía que, al sur del continente, calificó su reciente primer LP “Up in my head” como brit-rock clásico, brit-pop retro, indie psicodélico garage y tantas cuestiones más. Lo cierto es que, a diferencia de muchas bandas actuales que intentan recrear el vintage, los Draytones directamente se sumergieron en él, apareciendo –en plena era del híbrido y los sintetizadores- con su música de voces crudas y guitarras directas. Como una banda de otro tiempo.

Hoy el vinilo quedó prácticamente reducido a un objeto de culto. Ustedes editan todos sus trabajos en vinilo, existe todavía un mercado real para eso?

Se que el tema del vinilo suena raro en Sudamérica, pero en Reino Unido hay muchas bandas que lo siguen utilizando, y si hay un mercado, se trata de gente que disfruta de la música, y de la calidez del sonido. Yo soy uno de ellos, obviamente! Creo que representa una especie de objeto de colección pero no se restringe necesariamente a los coleccionistas. El vinilo sobrevive a través del tiempo como el único formato que tiene algo más que ofrecer, desde el arte hasta el sonido. No se trata de un formato fast food: requiere tiempo y atención. El vértigo en el que vivimos redujo la música a “música de fondo”, y las generaciones nuevas no son capaces de apreciar la simpleza o complejidad, la belleza de la música.

El logo con las dos banderas unidas fue un intento de generar algo más allá de lo estrictamente musical?

La idea del logo fue exteriorizar, o al menos hacer un poco más obvio el mensaje de la banda; una banda representada por dos naciones cuya relación fue forzada a deteriorarse luego de una guerra política hace 25 años. Y el mensaje es: amistad, unión, paz y armonía. Esto no es algo que necesitemos gritar a los cuatro vientos, porque prácticamente lo llevamos dentro, con logo o sin él. Y pese a que se trata de dos banderas unidas, el contexto en el cual fueron colocadas – el bombo de la batería- lo convierte no en un símbolo político sino en un fuerte ícono musical con un bello contenido subliminal. Después de todo, desde los ’60 que existe un affair inexplicable entre ambos países.

Cómo fue la experiencia del Personal Fest junto a Lito Nebbia, y tu vuelta a la Argentina después de dos años?

Cada gig tiene algo especial, de hecho fuimos bien recibidos en cada lugar donde tocamos. Incluso en festivales como Glastonbury, donde la audiencia no fue específicamente a vernos a nosotros. Pero lo de Buenos Aires fue indescriptible. Lito fue la inspiración y una eterna influencia para The Draytones, y accedió inmediatamente a nuestra propuesta de tocar juntos algunos temas de Los Gatos Salvajes. Además la calidez y el feedback con la gente… Fue una experiencia casi surrealista.

Avantt Mag - Buenos Aires, Argentina

Nov/ 2008

By_: Sofie Oneil